el príncipe de maquiavelo

Las 10 máximas de “El Príncipe” de Maquiavelo

Por Jessica Castro Martínez

Nicolás Maquiavelo expone de manera magistral la oscuridad de la naturaleza del ser humano en su libro: El Príncipe, dedicado a Lorenzo II de Médici (erróneamente confundido con su abuelo Lorenzo de Médici “el magnífico”). Esta obra fue escrita durante su periodo de encarcelamiento en San Casciano en 1513, acusado de conspirar contra la familia Médici.

A pesar de ser un escritor extremadamente fecundo, El Príncipe es una de sus obras más reconocidas y por la cual nace el adjetivo maquiavélico.

nicolás maquiavelo

Te invitamos a este recorrido a través de sus frases más representativas:

Los que solo por la suerte se convierten en príncipes poco esfuerzo necesitan para llegar a serlo, pero no se mantienen sino con muchísimo.

 Por que las ofensas deben inferirse de una sola vez para que, durando menos, hieran menos; mientras que los beneficios deben proporcionarse poco a poco, a fin de que se saboreen mejor.

El que llega al principado con la ayuda de los nobles se mantiene con más dificultad que el que ha llegado mediante la ayuda del pueblo, por que ellos que lo rodean se consideran sus iguales, y en tal caso se le hace difícil mandarlos y manejarlos como quisiera.

 

el príncipe de maquiavelo

 

Un príncipe hábil debe hallar una manera por la cual sus ciudadanos siempre y en toda ocasión tengan necesidad del estado y de él. Y así le serán siempre fieles.

 

 Un hombre que en todas partes quiera hacer profesión de bueno es inevitable que se pierda entre tantos que no lo son.

 

 A veces, lo que parece virtud es causa de ruina, y lo que parece vicio solo acaba por traer el bienestar y la seguridad.

el príncipe de maquiavelo

 

El amor es un vínculo de gratitud que los hombres, perversos por naturaleza, rompen cada vez que pueden beneficiarse; pero el temor es el miedo al castigo que no se pierde nunca.

 

 Los hombres son tan simples y de tal manera obedecen a las necesidades del momento, que aquel que engaña encontrará siempre quien se deje engañar.

 

 Las amistades que se adquieren con el dinero y no con la altura y nobleza del alma son amistades merecidas, pero de las cuales no se dispone, y llegada la oportunidad no se las puede utilizar.

 

 Conviene que el príncipe se trasforme en zorro y en león, porque el león no sabe protegerse de las trampas ni el zorro protegerse de los lobos. Hay, pues, que ser zorro para conocer las trampas y león para espantar a los lobos.

rey de la selva

 

Sin duda, estas frases aplican no solo a la vida política y en particular de aquella época. Estas ideas son vigentes y aplicables a nuestros tiempos, en estos días donde los dirigentes de las naciones más poderosas del mundo parecen haber salido de un cuento de terror, entendemos los conceptos básicos que planteaba Maquiavelo en su obra. En esta era donde la información abunda pero el sentido común parece escasear…

 

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