Azul de Prusia

Azul de Prusia de Yishai Jusidman

Una ventana azulada al pasado

Por: Jessica Barba

El fin de semana pasado fui al museo. Me encanta ir al museo, particularmente los domingos. Me relaja y permite que empiece mi semana fresca por haberme hecho un espacio para estar en silencio apreciando el arte. Fui a MARCO (Museo de Arte Contemporáneo) en Monterrey, donde actualmente hay dos exhibiciones. Una, la del cineasta Martin Scorsese, que es la que acapara la mayor atención publicitaria y honestamente el motivo central de mi visita al museo. La segunda, la que yo pensaba que era la complementaria, es precisamente “Azul de Prusia” del pintor mexicano Yishai Jusidman. Qué grata sorpresa fue entrar a esta galería; debo decir que a mi parecer la de Scorsese no le llega ni a los talones. Claro, son muy diferentes, “Azul de Prusia” es suave, triste, elegante. Mientras que la otra se vuelve grande y glamurosa como el cine hollywoodense, pero con un contenido artístico limitado.

Entras al primer salón donde se exhibe “Azul de Prusia” y observas todo completamente blanco: paredes, marcos, luces a excepción de unos cuadros con tela de color azul de Prusia titulados “tapo 1, trapo 2, trapo 3…” que están colgados a altura de la vista. Continúa la galería explicando un poco del autor y del tema de la exhibición. El autor usa únicamente tonos en azul de Prusia y color tierra para realizar las obras y transmitir su visión del holocausto nazi. Resulta que las cámaras de gas utilizadas para el exterminio de los judíos en la Segunda Guerra Mundial quedaron pintadas de azul de Prusia porque la composición química principal del pesticida, el Zyklon B, o ácido cianhídrico o prúsico, es un compuesto cercano químicamente al azul de Prusia. Por tal motivo, este color ha estado ligado a este trágico evento en la historia desde hace muchos años.

Yishai Jusidman azul de prusia

Colección Yishai Jusidman

Además de unas pinturas excelentemente bien ejecutadas, prolijas y con un realismo fino y contemporáneo, Yishai Jusidman logra de manera magistral representar la cruel e inhumana realidad histórica en estas exquisitas obras, con una gran carga sentimental y reflexiva. Jusidman nos trae nuevamente a este suceso que ya se ha vuelto recurrente en el arte y lo presenta de una manera tanto nueva y fresca como profunda y terrible. Conforme vas avanzando en la galería uno observa el interior de cámaras de gas, las puertas de las cámaras, las camionetas que servían para ejecución y transporte de cadáveres y algunos elementos de la naturaleza de un estilo romántico todos pintados en el mismo tono azul de Prusia con ciertos tintes en colores tierra.

La pintura genera una mayor conexión con nosotros, de cierto modo lo vemos desde una perspectiva más cercana, pues el saber que efectivamente estos lugares quedaron manchados del mismo color que tú observas en la pintura es impresionante. ¿Se acuerdan de los trapos? Bueno, el artista guarda hasta la última gota del material utilizado para hacer sus obras. Los “trapos” en la galería son literalmente los pedazos de tela que Jusidman utilizó para limpiar sus pinceles. Inclusive ahí está colgado también su mandil con manchas de pintura.

“Azul de Prusia” se vuelve un monumento contemporáneo que nos refiere al pasado y levanta muchas preguntas al sumergirnos en esa tinta profunda. Nos preguntamos sobre el humano, salta a la vista la gran capacidad de nuestra raza para crear cosas sublimes y bellas pero también para realizar atrocidades. Las pinturas nos contrastan ambas condiciones del ser humano. Inminentemente, se aprecia entre las tinturas azuladas la maldad tan profunda y la capacidad malévola que tenemos de pintar ciertos actos de aceptables. No me mal entiendas, de ninguna manera creo que el genocidio sea aceptable… Lo que no puedo evitar pensar es en cuánta gente alemana estaba convencida de la “legitimidad” o “necesidad” de ese proceder. Muy probablemente no realizaron esos actos pensando en que era justamente eso, un asesinato masivo injustificado. Seguramente ellos tenían algún razonamiento vacío (al menos al inicio, antes de que todo se saliera de las manos) que justificaba los malos tratos o venganza contra los judíos.

Azul de Prusia de Yishai Jusidman

Azul de Prusia- Yishai Jusidman

Así que eso me deja “Azul de Prusia” una visión del pasado en un tono profundamente melancólico y triste, pero también, una intención de mirarme al espejo azulado y reflexionar sobre mi sociedad y las prácticas contemporáneas a fin de develar los posibles “genocidios en potencia” que pudiéramos tener por ahí gestándose bajo la bandera de una justificación aparentemente razonable para nuestro contexto.

En definitiva “Azul Prusia” es una galería que tienes que visitar si estás en Monterrey, una obra que te lleva a la reflexión personal y social tanto en pasado como en presente utilizando primordialmente un tono de pintura es verdaderamente una experiencia que no te puedes perder.

Mis tips:

  • Los miércoles el museo tiene entrada gratuita y hay precio especial toda la semana para estudiantes, maestros y personas de la tercera edad presentando credencial.
  • Ir solo o acompañado de alguien con quien te sientas en mucha confianza. Probablemente si vas de primera cita no es tu mejor opción.
  • Tomar una de las fichas de guía a la entrada de la galería para que sepas más de qué se tratan ciertas pinturas clave y tengas una experiencia completa.
  • Puedes ir a comer al Mercado de Barrio antiguo a unas cuadras del museo, hay muchas opciones de comida mexicana y de otras partes del mundo a precio accesible. El espacio está cerrado, con baños, clima y mesas para comer.
  • El museo tiene un estacionamiento privado y gratuito con tu entrada.
  • Pregunta por conciertos los fines de semana, ¡van incluidos en tu boleto de entrada!

 

Duración: Del 27 de abril al 15 de septiembre, 2018

Sala: 5 Planta baja

Horarios: Lunes cerrado, Martes- Viernes 10 am a 6 pm (miércoles 10 am a 8pm)

Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey

Zuazua y Jardón s/n, centro. Monterrey N.L.